Posteado por: Jonay DH | 10 abril 2011

La Espera…

La EsperaEsperamos para pagar en el súper, para pagar la comida en un restaurante, para comprar las entradas del cine o el teatro, para subirnos a atracciones, para que nos firmen un autógrafo, para que nos atienda un medico, un banquero, un camarero, un funcionario, un taxista, un acomodador… Esperamos para ver el estreno de una pelicula en el cine, para entrar en un avión, para firmar el paro, para cobrar el sueldo por nuestro trabajo, para que nos den el diagnóstico de una prueba médica que nos han realizado, para darle el pésame a un amigo en el funeral de uno de sus familiares, para que nos condenen en un juzgado, para que nos asignen una cama en un hospital, para ser operados… Esperamos por el medio de tranporte para que nos lleve al lugar deseado, por aquella persona con la que hemos quedado, por el amor tan deseado y a veces nunca llegado, por la amistad que tanto valoras y que a veces te deja desolado, por la familia que a veces cumple y otras te da de lado, por los compañeros que un día lo son y al otro se convierten en adversarios… Esperamos porque llegue el día indicado con ilusión y, a veces, a nuestro alrededor pasa tan desapercibido como otro día cualquiera de la existencia. Esperamos ansiosos una carta que no llega, un resultado académico que dice quien aprueba, un tren que nunca regresa… Esperamos siempre esa mano amiga que, sin necesidad de decirlo, sabe eprfectamente lo que nos ocurre y nos consuela, esa ayuda inestimable, impagable en todos los sentidos. Esperamos poder reir expresando nuestra alegría, llorar manifestando así nuestro pesar por algún suceso en concreto. Esperamos poder sentirnos seguros en el regazo de alguien a quien, en algun momento de nuestra existencia, hemos delegado parte de nuestro ser.

La Espera del AncianoDesde que somos concebidos, esperamos 9 meses para nacer, indefinidos para saber hablar o caminar, años para tener conocimiento y raciocinio, décadas para tener trabajo o que el amor aparezca en nuestra vida, lustros para que la vida nos obsequie con la experiencia, casi un centenario para que nos alcance el descanso eterno… Esperamos sentir el frio de una noche de invierno, el calor de un rayo de sol que acaricia nuestra piel en verano, disfrutar del olor de las primeras flores de la primavera y contemplar el descenso, casi mágico, de las hojas de los árboles caducos en otoño.

Y esperando esperamos, un día tras otro, porque esa es la cultura que tenemos, ser pacientes aguardando el momento adecuado para cada situación, el mejor para cada instante. Pero, a veces, y sólo en ocasiones, el que espera, desespera. La vida no enseña a que no todo lo podemos tener en el momento, debemos luchas por aquello que queremos conseguir, por las cuestiones que queramos tener en nuestra vida y por aquellos a los que de verdad queramos. Sin eso, nuesta existencia no tendría sentido y todo tornaría gris. Es bueno hacer espera de algo importante, pero nunca hacer que la espera sea eterna. Sólo nos queda ser fuertes y esperar que la espera merezca, como suele ser norma general, la pena.

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