Últimamente ese es el sentimiento que tengo a todas horas. Tanto es así que hasta creo que he escrito tarde este post en este desatendido blog. Pero es que llego con “falta de tiempo” a casi todos lados, a presentar papeles, a mi ex-trabajo, a ofertas de empleo, a conocer gente… He llegado tarde hasta a la agencia de viajes que me gestionó mis vacaciones y por ello he de pagar un recargo. ¿Será que el mundo va demasiado deprisa o que yo me he quedado atrás, lento, tardío…?
En las últimas semanas, aunque parezca ficción, no se ni las veces que he escuchado eso de “es que estoy conociendo a alguien, y claro…” y claro, yo he llegado tarde. O la otra también tipica de “no es por ti…”. Pero lo peor de todo, o quizá lo mejor, es que no me sorprende. Y no se por qué esta impasividad. ¿Será que después del tormentoso año que llevo me he vuelto frío, seco, áspero, y que todo me resbala? ¿Quizá he llegado a un punto en el que nada ni nadie me llega a tocar la fibra sensible?
Antes recuerdo como sentía multitud de emociones diferentes a lo largo del día. Se me erizaba el cuerpo de emoción, se me llenaban los ojos de lágrimas por pena y tristeza, me daban golpes repentinos de risa, de esta risa “tonta” que no puedes para cuando pasa algo muy gracioso… Pero parece que todo eso estaba en un depósito y que, por causas que desconozco, se ha vaciado.
Y quiero volver a llenarlo. Quiero no ser el último aunque no sea el primero. Quiero levantarme un día con una sonrisa en la cara sin motivo aparente. Quiero caminar por la calle y que derrepente una lágrima baje por mi mejilla. Quiero erizarme desde la punta de los dedos de los pies hasta la cabeza, pelo por pelo, todos y cada uno de los poros de mi cuerpo cuando una persona me mire, me susurre, me abrace o me rodee el cuello con su brazo para hacerme sentir que hay un significado entre nosotros. Quiero que esta mala racha pase, que haya un giro, que cambie!
Pero no quiero que las cosas sean como antes. Quiero poder ser feliz tal y como soy ahora y llegar a tiempo a cualquier parte. Y, por una vez en la vida, deseo que me hagan sentir especial. Y quien no, ¿verdad? Todo tiene su momento y su lugar y… tarde o temprano, algún día, el mismo tiempo es quien pone a todos en su lugar. Así que no me queda otra q ser paciente, tomármelo con calma y esperar.
Para todo lo demás, y para tod@s aquell@s que no hacen sino fastidiar, aquí les dedico mi último trabajo radiofónico de la etapa que acabó hace unos días:







